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Comunicados
de Prensa emitidos por la AEC
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¿Pueden
ser los modos ferroviario y marítimo auténticas
alternativas a la carretera?
Pese
a que a esta pregunta sólo cabe, según la
mayoría de los expertos congregados estos días
en Pamplona, un "no" por respuesta, lo que sí
parece claro es que la transferencia intermodal puede solucionar
algunos problemas puntuales. Qué hacer con el problema
global sigue siendo, en cualquier caso, el gran interrogante.
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Pamplona, 16 de octubre de 2002
La
complejidad de la situación actual de los distintos pasos
que cruzan los Pirineos queda patente en las soluciones por las
que apuestan los máximos responsables de la gestión
de las redes viarias en las regiones españolas fronterizas
con Francia, y el propio Ministerio de Fomento. Los directores generales
de Carreteras de Aragón, Cataluña, Navarra y País
Vasco, además del titular de la misma Dirección General
en el Ministerio de Fomento, lo han dejado claro esta mañana,
durante la mesa redonda que han celebrado en el marco de la XXIV
Semana de la Carretera.
El problema
tiene múltiples vertientes. La frontera pirenaica entre España
y Francia es la más hermética de Europa, existiendo
un déficit histórico de relaciones entre las regiones
y territorios a ambos lados de la cordillera, causa determinante
de su anquilosamiento socio-económico. Asimismo, el transporte
de pasajeros y mercancías entre la Península Ibérica
y el resto de Europa acumula una tensión que se verá
agravada en los próximos 10 ó 15 años, período
en el que se prevé que dicho tráfico se duplique.
A todo ello
se suma el hecho de la inminente incorporación a la Unión
Europea de diez nuevos estados, lo que alejará aún
más del centro neurálgico europeo a los países
periféricos, entre ellos España.
La política
de transportes de nuestro país apuesta de forma clara por
la potenciación de los modos ferroviario y marítimo.
De hecho, el Ministerio de Fomento español cuenta con el
programa ferroviario más ambicioso de Europa. "Pero
la realidad es que, aun trasvasando hacia el ferrocarril y el cabotaje
marítimo un número importante de toneladas, alrededor
del 60% del volumen de mercancías tendrá que transportarse
por carretera". Así lo ha reconocido Antonio Alonso
Burgos, Director General de Carreteras de Fomento.
Las líneas
claves de la política de la Administración Central
en los Pirineos pasan por la apertura del Túnel de Somport
y la construcción de la vía de gran capacidad Zaragoza-Huesca-Jaca-Túnel
de Somport; la autovía Lleida-Benabarre-Vielha -con la construcción
de un túnel de alta seguridad-; y la autovía Pamplona-Valcarló-Orthez,
que serviría para canalizar buena parte de los tráficos
que actualmente transitan por el Eje Atlántico (Donostia-San
Sebastián-Irún).
Precisamente
es en este eje donde, hoy por hoy, se plantean mayores dificultades
en cuanto a los flujos de vehículos pesados. La ampliación
de la capacidad de esta vía (A-8 en el lado español,
y A-63 en el francés) no es viable, según ha apuntado
Alonso Burgos, "de manera que la mejor solución, al
menos nosotros así lo creemos, es la vía que, desde
hace cuatro años, tiene proyectada el Gobierno de Navarra".
Con una longitud
de 130 kilómetros y un presupuesto de 1.000 millones de euros
(550 millones en el lado español), esta obra permitiría
enlazar casi directamente Madrid con París.
Por otra parte,
otra de las grandes asignaturas pendientes en la frontera pirenaica
es el Túnel de Somport. En estos momentos, Aragón
cuenta con tres pasos fronterizos por carretera. a lo largo de sus
140 kilómetros de frontera. Uno de primer orden, situado
en la RN 330, cuya competencia corresponde al Ministerio de Fomento
y que próximamente va a ser sustituido por el túnel
de Somport, y dos de segundo nivel, de competencia autonómica,
denominados pasos de Portalet y Bielsa. El denominador común
de todos ellos es el que la parte francesa discurre por el Parque
Nacional de los Pirineos.
Desde que en
1987 el paso del Somport quedó incluido entre las carreteras
que formarían parte de las comunicaciones transpirenaicas
hasta el presente año, en el que se supone que va a entrar
en servicio, han pasado 16 años. Durante este tiempo, el
Gobierno Español ha venido cumpliendo rigurosamente los compromisos
adquiridos en el convenio suscrito para la construcción del
túnel en 1991.
En este convenio
quedó establecida también la obligación de
que de los 184 kilómetros que separan Zaragoza de la entrada
del túnel, 83 se convertirían en autovía, en
concreto el tramo Zaragoza-Huesca-Nueno, en servicio desde hace
dos años.
Francia se comprometía
al acondicionamiento de los 85 kilómetros de la carretera
N-134 que separan Pau de la boca del túnel en su vertiente,
con un tramo de autopista de 47 kilómetros entre Pau-Oloron
y Asap. Estas obras, que se encontraban incluidas en el décimo
Plan 1989-93 francés, están ejecutadas en un 40%.
De esta forma,
si no se mejora la vertiente francesa, el túnel no cumplirá
sus objetivos iniciales y quedará como un paso de segundo
orden, al no tener continuidad en el "standard" la vía
de uno y otro lado de la frontera.
En el Eje Mediterráneo,
un punto muy crítico es el túnel de Vielha; no obstante,
ya se han iniciado los trabajos para la construcción del
nuevo túnel, que se prevé esté concluido en
un plazo de tres años. El resto del eje también está
previsto se convierta en autovía dentro del Plan de Infraestructuras
del Ministerio de Fomento, y actualmente ya se ha iniciado la redacción
del estudio informativo del tramo Lleida-Val d'Aran, así
como la variante de Vielha y la conexión con la frontera
francesa.
Para
más información:
Marta Rodrigo
Departamento de Prensa:
Tfno. 91 577 99 72
Fax 91 576 65 22
mrodrigo@aecarretera.com
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