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Dentro del estado español,
la comunidad andaluza representa gran diversidad en recursos
biológicos, la segunda después de Islas Canarias,
con un elevado porcentaje de territorio protegido, que en
la actualidad roza, con un millón y medio de hectáreas,
el 18% de la superficie regional.
Entre las muchas especies de especial
atención Andalucía alberga a 51 de las 95 especies
vegetales, en total 100 de las 165 especies inventariadas
en todo el país, es decir, un 60%.
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El caso de la flora es especialmente
llamativo, ya que las 8.000 especies y subespecies de plantas superiores
que se calcula existen en España constituyen el 80% de las
que crecen en el conjunto de la Unión Europea, de ellas unas
4.000 están representadas en Andalucía, comunidad
en la que, además se localizan 463 endemismos exclusivos,
es decir, plantas que sólo crecen en esta región y
en ninguna otra parte del planeta; en toda Francia, por ejemplo,
sólo crecen 103 endemismos, 5 en Alemania y 15 en Gran Bretaña
por lo que, en el ámbito europeo, la situación del
sur de la península sólo es comprable al archipiélago
canario y Grecia, las tres potencias florísticas del continente.
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Los Espacios Naturales se ven afectados por la presión
urbanística
Los Valores Naturales de estos Espacios
se ven afectados por la creciente presión urbanística
que sufren algunos enclaves protegidos, zonas muy demandadas
por el turismo de naturaleza y la voracidad de algunas
actividades primarias vinculadas a la explotación
de recursos naturales escasos.
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Igualmente afectan las
alteraciones que en algunos de estos enclaves pueden
causar determinadas obras, sobre todo aquellas asociadas
a grandes infraestructuras de comunicación: carreteras
convencionales, autopistas, autovías.
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Pero el grueso de los espacios naturales
protegidos, sobre todo en lo que se refiere al territorio que ocupan,
se concentra en las grandes zonas serranas, donde los procesos de
transformación y deterioro fueron más débiles.
La mayor parte de los parques naturales andaluces se localizan en
estas áreas de montaña, como Carzola, Grazalema, Hornachuelos
o Alcornocales, donde conviven ecosistemas forestales bien conservados
(predominando los propios del bosque mediterráneo), actividades
socioeconómicas tradicionales e importantes manifestaciones
culturales.
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