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En agosto de aquel año, la Asociación Americana de Constructores de Carreteras (American Road Builders Association-ARBA) celebró en Chicago su primer Congreso Mundial de Carreteras. El encuentro se convirtió en el gran acontecimiento del sector. En él se iban a presentar los extraordinarios avances que los ingenieros habían puesto en marcha con éxito durante la II Guerra Mundial. Además, se pretendía aprovechar el encuentro, y la afluencia masiva de delegados de todo el mundo, para crear un organismo internacional que velara por las carreteras. Las noticias de este macro congreso llegaron hasta España, donde empresarios, ingenieros y altos cargos de la Dirección General de Carreteras –el Director General en persona- se prestaron raudos a asistir al encuentro. Sin embargo, vieron sus ilusiones desvanecidas cuando la administración estadounidense se negó a conceder visados a los ciudadanos españoles. Era la época en la que este país norteamericano había retirado a su embajador de España, y sólo daba visados en circunstancias muy determinadas.
A su vuelta a España, Montabes ya traía el encargo de crear una asociación cuyo fin fuera la promoción y defensa de la carretera. Así, el 21 de abril de 1949, nace la Asociación Española de la Carretera, estructurándose en diversos departamentos según la actividad desarrollada: Técnica General y Estadística, Empresas Constructoras, Fabricantes de Maquinaria y Automoción, Usuarios, Formación y Educación. Su primer Presidente fue Marcelino Ahijón, por entonces Ingeniero Jefe de Conservación de Carreteras.
A lo largo de todos estos años, la AEC ha evolucionado de manera significativa, adaptándose a las necesidades de los nuevos tiempos, incorporando nuevos departamentos y ampliando los existentes de manera que contribuyesen a dinamizar su actividad, pero siempre manteniendo los objetivos que constituyen su esencia: la defensa y promoción de una red viaria más segura y capaz de cubrir con eficacia las necesidades de movilidad de los usuarios.
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