Reino Unido y España quisieron
seguir los pasos de Italia pero los proyectos que iniciaron
quedaron paralizados. En España, en 1928 se autorizan
los concursos para otorgar las concesiones de construcción
y explotación de las autopistas Madrid-Valencia,
Madrid-Irún y Oviedo-Gijón. La primera
tenía gran importancia porque servía de
unión entre la capital y el puerto mediterráneo
más cercano. La última, por ser Asturias
un importante centro turístico, y por una cuestión
estratégica: unía Oviedo, centro de todos
los ferrocarriles asturianos, con el puerto de Gijón.
Hasta 1929 se concede autorización para iniciar
el estudio de 14 autopistas más. Pero en 1932,
con la llegada de la Segunda República, quedaron
sin efecto todos los proyectos. Las vías rápidas
tendrían que esperar más de tres décadas. |